Semana Santa en La Torrassa - Marta Montserrat López Agustina


Recuerdo cuando en Semana Santa se organizaba en mi barrio la procesión. Las niñas que íbamos al Colegio de monjas desfilábamos con el uniforme, un velo en la cabeza y un cirio en la mano. Con el mío, en una de ellas, se prendió el velo de la compañera que iba delante, aunque no hubo heridos.

Se ponían sillas en las puertas de las casas para poder presenciarla sentados. Duraba mucho rato. Había un sentimiento religioso grande y se cantaban saetas. También pasaban procesionarios golpeándose con el látigo y María Magdalena descalza. Después dejó de hacerse. 

    Hace unos diez años se ha recuperado la procesión, con un Cristo despojado de sus vestiduras y una Virgen  de la Amargura, aunque  es de día y no la sigue nadie. Imagino que irá teniendo más predicamento porque han llegado al barrio muchos inmigrantes católicos y practicantes, que llenan la Iglesia.


Marta Montserrat López Agustina





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